03_2012 04_2012 05_2012

Intento de golpe en Ecuador

Política y Economía

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Alrededor de 50 personas se reunieron en la Embajada del Ecuador en París para manifestar  su rechazo a la sublevación de policías contra el Gobierno de Rafael Correa en Ecuador.

Convocada con rapidez, la manifestación reunió a militantes de grupos políticos y sociales ecuatorianos y latinoamericanos, quienes mostraron banderas, así como pancartas de apoyo a Correa.

Una maestra entre los manifestantes señalo a “Latinoamérica al día” que el objetivo del plantón fue solidarizarse con el pueblo ecuatoriano ante lo que calificó de "intento de golpe de Estado". "Como maestra he visto los cambios que el presidente Correa a realizado en mi país, cambio para los pobres. Ahora el dinero se distribuye de otra manera, a muchos pelucones no les gusta, entonces  realizan acciones antidemocráticas para acallar reformas", indicó.

Los diplomáticos  ecuatorianos en Francia, embajador  Carlos Játiva Naranjo y María Beatriz TINAJERO Encargada de Funciones Consulares,   manifestaron a los asistentes su apoyo a la democracia, e instaron a respetar la voluntad que el pueblo manifestó en las urnas, indicando que las protestas de policías de tropa por una reducción de sus beneficios pusieron en jaque al Gobierno de Ecuador, que decretó el estado de excepción y denunció un intento de golpe de Estado.


Miriam Vasquez, líder de la ex asociación Rumiñahui en París, indico que se mantienen en alerta máxima ante la situación crítica que se vive en Ecuador en estos momentos y que comunicará las próximas reuniones a realizarse en apoyo al gobierno democrático y revolucionario de Rafael Correa.

 

Ocho muertos y 274 heridos dejó sublevación en Ecuador

Tres de los fallecimientos se produjeron en Quito y los restantes en Guayaquil, la segunda ciudad del país, indicó un reporte del Ministerio de Salud, precisando que las víctimas fueron dos policías y seis civiles.

Ecuador pareció recobrar la calma tras la rebelión de policías que lo mantuvo en vilo a raíz del secuestro y posterior rescate militar del presidente Rafael Correa, quien estuvo retenido varias horas por sublevados en un hospital.

El país, que por orden del gobierno cumplía tres días de duelo, está bajo el estado de excepción que faculta a los militares a patrullar las calles, mientras los cancilleres de la Unasur expresaron su respaldo a Correa, quien enfrentó la mayor crisis política en casi cuatro años de gobierno.

El ministro del Interior, Gustavo Jalkh, señaló que se designó al general Patricio Franco en reemplazo de Freddy Martínez en el cargo de comandante general de la Policía.

 

INTENTO DE GOLPE DE ESTADO
 “No habrá perdón ni olvido”, dijo un enfervorizado Rafael Correa ante una multitud tras ser rescatado por las fuerzas militares. Quito había vivido un día de caos después de que policías y algunos integrantes de las fuerzas armadas se sublevaran contra una ley impulsada por el gobierno y agredieran y secuestraran al mandatario en un hospital de la policía. Al conocerse los incidentes, la gente había salido espontáneamente a la calle a respaldar al gobierno. Con el correr de las horas había aumentado la tensión y la incertidumbre. Por la noche, comandos de elite de las fuerzas militares lograron rescatar al mandatario en medio de los choques con la policía. Hubo al menos 50 heridos a lo largo de toda la jornada.

 

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Tenso Final
El final fue tenso pero terminó con cánticos de alegría frente a la Casa de Gobierno. Correa tardó sólo siete minutos en llegar desde el hospital, donde estuvo por horas retenido, hasta el palacio presidencial. Desde ahí, el presidente ecuatoriano arremetió contra los sectores rebeldes. “¿Cómo pueden llamarse policías?”, se preguntó. “Se ha derramado sangre ecuatoriana inútilmente”, lamentó. Pero les advirtió a los que se levantaron que serían sancionados. “Avergüenzan a la institución policial. Tendrán que salir de las filas de la institución”, remarcó.
Cerca de mil policías se amotinaron en la mañana de ayer en el Regimiento de Quito, el principal cuartel del país. Los uniformados protestaban por la sanción de la Ley del Servicio Público, por la que se recortan algunos beneficios económicos para los integrantes de la fuerza. Después de dirigirse a los sublevados y advertirles que no daría marcha atrás con sus medidas, Correa sufrió golpes, balas de goma y gases lacrimógenos.


El jefe de Estado, que utiliza una muleta después de haber sido operado de una pierna, fue llevado al hospital de la Policía de la capital ecuatoriana. Desde allí, Correa habló con la Radio Pública y denunció que los policías intentaban introducirse en su habitación. “No voy a claudicar”, dijo con un tono emocionado. En esa entrevista, el presidente manifestó que la actitud de la policía parecía ir más allá de un simple reclamo y atribuyó la rebelión a un intento de golpe de la oposición. “Es una conspiración que se viene preparando desde hace tiempo”, añadió. Minutos después habló por la cadena Telesur el presidente venezolano. Hugo Chávez dijo que se había comunicado en varias oportunidades con su par ecuatoriano y que estaba secuestrado.


Por orden del Ejecutivo, se decretó el estado de excepción por una semana en el país.“Las Fuerzas Armadas están tomando todas las medidas dentro de la Constitución para garantizar el orden público”, declaró el ministro de Seguridad, Miguel Carvajal. El funcionario explicó que la medida habilita a los militares a salir a las calles para mantener el orden constitucional. Por su parte, el titular del Comando de las Fuerzas Armadas de Ecuador, Ernesto González, salió a confirmar su lealtad con el gobierno de Correa. El jefe militar despejó varios fantasmas y afirmó que sus compañeros de armas están subordinados a la máxima autoridad, que es el presidente de la República. El mismo Correa aclaró que de los 42 mil efectivos que tiene la Policía Nacional sólo unos dos mil mantenían una actitud que calificó como desquiciada, irracional y absurda.

Después de cinco horas sin noticias, el presidente Correa habló por radio. En esa comunicación, denunció estar secuestrado por los policías sublevados. En esas horas en las que estuvo en el centro médico, Correa recibió tres comisiones de los uniformados rebeldes. En cada encuentro, el mandatario ecuatoriano les repitió que no negociaría con ellos hasta que no depongan su actitud.
El presidente ecuatoriano no perdió la ocasión para acusar a la prensa “corrupta” por haber instigado a la rebelión policial con sus “distorsiones” de la información. “El Ministerio de Relaciones Laborales establecerá las compensaciones, eso no lo sabían. La ley ha sido súper buena, pero para que vean cómo se ha manipulado todo”, remarcó el presidente.

 

 

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Apoyo de su pueblo
La ciudadanía le dio el apoyo a Correa. A primera hora de la tarde, desde el Palacio de Carondelet, pidieron a la gente que se trasladara al hospital donde estaba retenido Correa. Desde la Plaza de la Independencia, las personas se encaminaron hacia el centro médico. La policía los dispersó con balas de goma y con gases lacrimógenos. “La policía avanza y se repliega”, relató un fotógrafo ecuatoriano a este diario. El reportero estimó que cerca de unas cinco mil personas estarían en las afueras, escapando de la represión de los uniformados y de personas de civil que apuntaban contra los manifestantes, según reportó Telesur.

Según informó el ministro de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal, en esos enfrentamientos habría resultado al menos una persona muerta y un número indeterminado de heridos.
El edificio donde funciona la televisión pública y la agencia estatal de noticias fue tomado momentáneamente por opositores. Uno de los que encabezó la toma, arengando por la libertad de expresión, fue el abogado del ex presidente Lucio Gutiérrez, Pablo Guerrero. Desde el oficialismo, apuntaron contra el ex mandatario derrocado en 2005 por la revuelta. El opositor acusó recibo y respondió: “El único responsable del caos que tenemos actualmente en el Ecuador es el gobierno abusivo, corrupto, prepotente de Rafael Correa”.
Por el contrario, el gobierno recibió el apoyo de la Corte Nacional de Justicia y de la Asamblea Nacional, que también fue ocupada por sectores contrarios al gobierno constitucional. La Organización de Estados Americanos (OEA), la Unasur, las Naciones Unidas, los Estados Unidos y otros gobiernos repudiaron la intentona contra el presidente Correa.

REACCIONES DEL CONTINENTE
Unasur expresa enérgica condena
Una enérgica condena expreso este viernes la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) contra el intento de golpe de Estado perpetrado contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa, y acordó la visita de los cancilleres de los países miembros del bloque a Quito para expresar su respaldo al jefe Estado ecuatoriano en las próximas horas.
los líderes de los países de Unasur reunidos en Buenos Aires aprobaron una declaración, leída por el canciller argentino, Héctor Timerman, en la que se "condena enérgicamente el intento de golpe de Estado y posterior secuestro del presidente Correa" y subraya la necesidad de que "los responsables de la asonada golpista sean juzgados y condenados".
Además, en el documento se advierte de que los gobiernos de la región "no tolerarán bajo ningún concepto cualquier nuevo desafío a la autoridad constitucional ni intento de golpe al poder civil legítimamente elegido".
"En caso de nuevos quiebres, adoptarán medias concretas e inmediatas, tales como cierres de fronteras, suspensión del comercio, tráfico aéreo, provisión de energía y servicios", agregó la declaración leída por Timerman.
Un grupo de efectivos de la Policía Nacional ecuatoriana secuestró al presidente Correa en un hospital de la ciudad de Quito, la capital del país, donde lo mantuvieron por espacio de más de 12 hora, hasta que fue rescatado a través de un operativo conjunto de fuerzas militares y unidades del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) del cuerpo policial.
En el proceso de rescate del mandatario ecuatoriano, que duró aproximadamente 35 minutos, se produjo un enfrentamiento entre los policías conspiradores y las fuerzas leales al Gobierno, el cual dejó un saldo de un efectivo del GOE muerto y cinco militares heridos


En la reunión extraordinaria de Buenos Aires, los mandatarios de las naciones que integran la Unasur además acordaron que, en la próxima cumbre ordinaria del bloque prevista para el 26 de noviembre en Guayana, se incorporará una cláusula democrática al tratado constitutivo de la Unión.
A la reunión, convocada de urgencia por la presidenta argentina, Cristina Fernández, y el ex presidente Néstor Kirchner en su calidad de secretario general de Unasur, acudieron los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Uruguay, José Mujica; Venezuela, Hugo Chávez; Perú, Alan García; Colombia, Juan Manuel Santos, y Chile, Sebastián Piñera, a los que luego se sumó el jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez.

Estuvieron ausentes los mandatarios de Paraguay, Fernando Lugo, hospitalizado en su país por una intoxicación, y de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, que participó en el cierre de la campaña electoral de esa nación.

Argentina
“Sudamérica no puede tolerar bajo ningún aspecto que los gobiernos elegidos democráticamente se vean vistos presionados y amenazados por sectores que no quieren perder privilegios y prebendas”, se plantó desde temprano Néstor Kirchner, a través de un comunicado en el que transmitió el “compromiso y la más absoluta solidaridad del bloque regional” con Rafael Correa frente a la “sublevación al orden constitucional de sectores corporativos de las fuerzas de seguridad” ecuatorianas. “Sería un gravísimo retroceso para la región que volviéramos a aquellas épocas en que las minorías imponían sus decisiones por el uso de la fuerza –agregó–. El voto popular es el único camino legítimo para la toma de decisiones en nuestras sociedades.”
En el mismo sentido, poco después Cristina Fernández hizo lo propio a través de otro texto, en el cual reafirma que la República Argentina “condena” y “rechaza de manera categórica la sublevación de fuerzas militares y policiales que ponen en riesgo las instituciones democráticas en Ecuador”. La Presidenta sostuvo que “América latina no acepta más ataques a la democracia ni intentos de burlar la voluntad popular que se manifiesta en las urnas” y que “la Argentina estará al frente de la defensa de la democracia y los derechos humanos junto con los países hermanos de la Unasur y Mercosur”.

Venezuela
El presidente venezolano expresó a Correa "su apoyo" y "condenó" en nombre del pueblo de Venezuela y de la ALBA, "este zarpazo contra la Constitución y el Pueblo del Ecuador", precisó la nota del ministerio venezolano de Exteriores.
Venezuela "expresa su confianza en que el presidente Rafael Correa y el Pueblo del Ecuador derrotarán este intento de Golpe de Estado, y junto a los pueblos de América Latina y el Caribe estaremos atentos, acompañándolos solidariamente en este momento histórico", añadió el comunicado oficial.

Perú
El mandatario peruano aseguró que “es ahora cuando debe ponerse a prueba si sirve para algo la Unasur y todos los organismos de los que formamos parte”.


 
DEPURACION POLICIAL
Al reiterar que el alzamiento de algunos efectivos policiales este jueves, que lo mantuvieron secuestrado por más de 12 horas, Correa anunció que la Policía Nacional ecuatoriana será depurada. Reafirmó que el ex presidente y opositor a su Gobierno, Lucio Gutiérrez, está detrás de esa acción de intento del golpe de Estado.
            
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció que se emprenderá la depuración de la Policía Nacional de su país, luego del secuestro del que fue víctima por más de 12 horas por parte de efectivos de ese cuerpo de seguridad.
En cadena de radio y televisión, Correa denunció que el secuestro del que fue víctima constituyó un intento de conspiración, detrás de la cual, reiteró, está el ex mandatario del país suramericano y opositor al actual Gobierno, Lucio Gutiérrez.
Indicó que la sublevación de los policías que le secuestraron no obedeció a una supuesta supresión de beneficios económico a efectivos de la fuerza pública por parte del Gobierno, sino a esa conspiración que se fraguó para apartarle del poder.
Sostuvo que, como muestra del plan conspirativo, se procedió al cierre del aeropuerto de Quito, la toma de antenas de los medios que administra el Estado y la irrupción de efectivos policiales rebeldes en las instalaciones de TV Ecuador.

"Lo que ha pasado no es por unos cuantos dólares (...) Es un claro intento de conspiración, coordinado con el cierre del aeropuerto, con la toma de las antenas, con la irrupción de ecuador TV.
El mandatario ecuatoriano indicó que ese "intento de conspiración ha fracasado, pero dejará cicatrices que tomarán mucho tiempo para sanar".
Consideró que "lo ocurrido aquí es una sublevación muy grave", por lo que pidió a la comunidad internacional a tener en cuenta que los reclamos de los policías alzados no era para reclamar la supuesta pérdida de sus beneficios económicos.
"Que nadie se engañe. Han hecho quedar muy mal a nuestro país a nivel internacional (...) Ellos querían crear el caos, con el pretexto de que se habían quitado beneficios económicos a la Policía, lo cual es falso".
Precisó que durante la represión que ejercieron los efectivos conspiradores, que además se enfrentaron a los militares que rescataron al Presidente, dejó saldo de un muerto y 27 heridos.
Detalló que el fallecido es un sargento de la Policía Nacional, identificado como Floilán Jiménez, al tiempo que anunció que "no sabemos cuántos heridos o muertos haya en las fuerzas subversivas".
Reiteró que los funcionarios implicados en el alzamiento policial serán sancionados, al asegurar que en su país, "no habrá perdón ni olvido, perdón ni olvido , que a nivel social es lo más parecido a la impunidad".

De agencias.

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