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Chile decide: ¿Piñera o Frei?

Política y Economía

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Después de una larga y disputada campaña electoral el pueblo chileno habló y habrá segunda vuelta. Pero por primera vez desde el retorno de la democracia en 1990, la derecha ganó la primera vuelta y su candidato, el millonario empresario Sebastián Piñera, quedó como favorito para el balotaje del 17 de enero.


El pasado 13 de diciembre, más de ocho millones de chilenos acudieron a las urnas. El candidato de la Alianza por Chile (derecha), Sebastián Piñera, obtuvó el 44 por ciento de los votos, contra el 29,6 por ciento del candidato de la Concertación (centroizquierda), Eduardo Frei; el 20 por ciento de Marco Enríquez-Ominami (indepediente) y el 6 por ciento de Jorge Arrate de Juntos Podemos (izquierda). Al no alcanzar ninguno de ellos la mitad más uno de los votos, los dos primeros, Piñera y Frei, pasaron  a una segunda vuelta.
Tras conocerse los resultados, los analistas coincidieron en señalar que la elección de la derecha había sido algo mejor de lo esperado, pero que la ventaja no era definitiva y que la segunda vuelta podría definirse por una diferencia ínfima.

Piñera festejó el resultado con un discurso triunfalista. “Esta noche Chile ha tenido un gran triunfo, que es el triunfo de todos los chilenos, del cambio y la esperanza que ya están golpeando nuestras puertas. Hoy el pueblo de Chile, de Arica a Punta Arenas, nos ha dado un gran triunfo electoral. Esta noche más que nunca tengamos la humildad y la grandeza de compartir este triunfo con todos los chilenos. Quiero dedicar este triunfo a la gente humilde, a los que viven en la pobreza y a nuestra clase media, que necesita tanto apoyo.”

Frei arengó a la tropa, ensayando una autocrítica y pidió el voto de Enríquez-Ominami y Arrate. “Una abrumadora mayoría nos ha dicho que se identifica con las ideas progresistas y demo

cráticas y nos ha elegido para representar esta idea en la elección final. Pero también nos ha enviado un fuerte mensaje. Que no le gustan ciertas prácticas y estilos que deben ser superados, que el país se ha modernizado y la política no le ha seguido los pasos y yo comparto este juicio. En todo el país he escuchado el pedido de renovación y cambio, de excelencia en la función pública y de cargos para los que tienen excelencia, y no para los que tienen contactos. Voy a gobernar para la gente, voy a gobernar para todos.”

Tal como se encargaron de resaltar los distintos candidatos, el resultado de las elecciones dejó ganancias para todos. Piñera hizo una elección histórica y Frei también cumplió con su objetivo principal, el de entrar en la segunda vuelta. Arrate y Enríquez-Ominami consiguieron suficientes votos para que sus sectores sean escuchados y poder negociar el poder real con los desgastados líderes de la Conce rtación.
Prueba de ello es la alianza entre la izquierda y la Concertación que les permitió a los candidatos de la izquierda romper el restrictivo esquema binominal chileno para obtener representación parlamentaria por primera vez desde el regreso de la democracia, con tres diputados.
Por su parte, Enríquez-Ominami, debilitado por la derrota de su padrastro, Carlos, caudillo de la V región cordillera, chocó contra las mismas trabas del sistema electoral para traducir su caudal de votos en representación parlamentaria. Pero quedó en el centro de la escena política al ser sus votantes independientes los que decidirán la segunda vuelta.
Aunque es difícil saber hasta qué punto Enríquez-Ominami podría disciplinar a sus simpatizantes, en un clima de tristeza y decepción, Enríquez pateó el tablero. “Hoy hemos dado el primer paso para transformar el país. Estamos aquí y nuestras ideas están triunfando. Ya es inevitable: el debate que hemos propuesto está aquí para quedarse. Pero yo no soy el dueño de sus anhelos. Honrando la angustia de la clase media, la necesidad de los pobres, yo no puedo tener ninguna pretensión de endosar el voto de ustedes. Se me hace imposible abusar de la confianza que me han dado. No vamos a endosar votos, por respeto a los más pobres y los más desamparados. La vieja política está esperando señales que no va a recibir. Sabrán ustedes qué hacer en una segunda vuelta donde se elige entre dos hombres del pasado”, dijo el candidato.

Según el analista político Patricio Navia, entrevistado en la televisión estatal, no fue una buena elección de la Concertación, que habría perdido su mayoría en Diputados y tendrá que formar mayoría con los comunistas. También hubo un castigo para los incumbentes, agregó el analista, que habría afectado a todos los partidos. Las principales fuerzas de la derecha, la UDI y Renovación Nacional, habrían mantenido su equilibrio entre ellas en el parlamento, mientras en el otro campo hubo cambios. Se dio un retroceso para los socialistas, un crecimiento para los comunistas y venciendo los pronósticos, la democracia cristiana mantuvo su caudal.

 Santiago O’Donnell

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