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Historia de un clandestino

Imigracíon

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 Historia de un clandestino

 Una pareja atraviesa una vía obligada en una estación de metro, en un punto sin retorno vieron a un
grupo de policías y el temor les invade el cuerpo, demasiado tarde, un toque en la espalda para él,
una mirada triste de ella lo delata, ¿documentos?
El argumento poco importa, él terminó en un Centro de Retención Administrativa, ella sigue libre porque siguio
de frente. Su esposo fue expulsado a los 28 días.

 

Fue el primer pasajero en subir al vuelo de Air France con destino a Colombia. Lo sentaron en primera clase junto con dos policías, con las manos y los pies atados, una cinta cubría sus labios. Permaneció quieto hasta que sintió que los pasajeros abordaban el avión, y, en un descuido de sus centinelas, hizo una maniobra con los pies para tirar la cortina que separa la primera clase del resto del avión. Alcanzó a ver a una joven y trató de gritar lo que había ensayado en su mente: “no me quiero ir”, pero los policías se le lanzaron encima y lo sometieron.

Él era el detenido número 1596 del Centro de Retención Administrativa de Plaisir, 30 km al sur oeste de París, donde permaneció 28 días. Fue detenido en una estación de metro. Lo retuvieron porque se dieron cuenta de que tenía una orden de dejar el territorio francés, desde hacía 8 meses. De ahí sólo salió a los juzgados de Versailles en Les Yvelines en donde una fiscal pidió su internamiento y el abogado de oficio, al que había conocido apenas unos minutos antes de entrar a la audiencia, no pudo hacer nada para evitarlo. Su esposa lo vio de lejos salir de los juzgados esposado y escoltado con cuatro agentes y lloró porque lo trataban como un delincuente.

El testimonio de esta persona, que ahora está en Cali y que prefiere ocultar su identidad, permite conocer cómo
viven las personas indocumentadas que son detenidas. Pasan los días de encierro y la desesperación de que los llamen para
llevarlo al aeropuerto se apodera de los detenidos con orden de reenvío, pues hay vuelos diarios.

En Plaisir los hombres, mujeres y niños se encuentran juntos, son desgarradoras las escenas de “expulsión”, los hombres aferrados a los muros, a los catres y los niños desesperados sin entender, lloran a gritos aferrados a sus padres. La brigada de policía los levanta en vilo, un avión los espera en un aeropuerto francés. Algunos regresan después de un primer viaje al aeropuerto golpeados.
Son los que se resisten a subir a los aviones. La fórmula de ellos había sido resistirse en las escaleras del avión, pues
si lo hacían antes, los policías los ataban para evitar sorpresas de último momento. El joven colombiano estaba resuelto
a resistirse y el turno para ir al aeropuerto le llegó pasados los quince días de encierro.

Lo llevaron entre sirenas y varios carros de seguridad. Tal y como lo había planeado, cuando estuvo en las puertas del avión
puso resistencia y amenazó con hacer escándalo. El piloto se negó a transportarlo. Los policías tuvieron que llevárselo de vuelta al Centro de Internamiento previas bofetadas por su rebeldía.

Cuando completó los veintiocho días de encierro, lo llevaron por segunda vez al aeropuerto y ya no volvió. Su esposa se enteró por la llamada de un compañero de infortunio de que había sido reenviado.

La identificación de un individuo expulsable es indispensable para reenviarlo a su país. En el caso que el extranjero no se encuentre registrado en ningún consulado y no se le haya encontrado documentación alguna, es difícil de verificar su nacionalidad, es el caso de los africanos, ellos al ser detenidos son llevados a los numerosos consulados Cote d’Ivoire, (Costa de Marfíl), Senegal, Congo, etc. hasta que algún consulado lo reconozca legalmente como ciudadano. Pasado los 60 días, se termina el paseo, sin identificación el “sin papeles” tiene que ser dejado en libertad.

En muchos casos tras una primera detención, un abogado puede conseguir la libertad del “ilegal” con una orden de dejar el territorio francés y bajo la palabra de honor de un ciudadano francés o residente que se responsabilice en enviarlo con sus propios medios. Para esto es necesario el pasaporte en vigencia. La orden de dejar el territorio francés es válida un año.

 Es preferible siempre hacer una apelación de inmediato. Cuando un indocumentado es enviado a su país de origen se hace efectiva la obligación de dejar el territorio francés, pudiendo retornar según la sentencia que le fue otorgada. Unos 4,5 millones de inmigrantes legales viven hoy en Francia, a los que se suman medio millón de ilegales.

Unos dos millones proceden de África. Francia tiene la mayor comunidad musulmana de Europa, un tercio de la de todo el continente.

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