Écrit par Administrator 30/07/09
Imigracíon
Lo que sí reviste una novedades el hecho de que sean los órganos comunitarios los interesados en establecer indicadores y políticas que sirvan de base para unificar las posturas de los diferentes gobiernos. La propuesta permite que se establezca un máximo de respuesta al problema-en algunos países la retención no pasa de 32 horas, mientras que en otros no existe límite alguno-, pero abre el debate a la posible penalización de una situación que de ninguna manera debería considerarse delito.
En efecto, entre las 30 medidas presentadas por el dirigente Silvio Berlusconi para garantizar la“seguridad” del pueblo italiano, la tipificación de la inmigración ilegal como delito contrasta con el enfoque conciliador adelantado por España -país que cuenta con una población de 45,1 millones de personas, de las cuales casi el 10% son extranjeras, según el avance del Padrón Municipal publicado en junio de 2007 porel Instituto Nacional de Estadística(INE)- y sus anteriores medidas de regularización de ilegales.
El debate, en adelante, se librará entonces en el propio Parlamente Europeo, que decidirá la suerte de la armonizaciónde las políticas de inmigración. Uno de los factores que explican el endurecimiento de medidas contral os inmigrantes tiene que ver con la alta sensibilidad del tema de la seguridad ciudadana en el europeo de apie.
El despliegue informativo que reciben las acciones delictivas de los extranjeros ha permitido que brote la estigmatización, preámbulo de la xenofobia que, como en el caso de las comunidades de gitanos provenientes en su mayoría de Rumanía, ha llevado a escandalosas y lamentables escenas de enfrentamientos con jóvenes italianos que les hostigan.
A ello se suma, evidentemente, el tema de las mafias italianas, manejadasen su mayoría por extranjeros, y la tendencia a ver en elextranjero un competidor que arrebata posibilidades de trabajo y se constituye en una carga para el Estado.
Todo lo cual, sin embargo, no justifica el enfoque del gobierno italiano empleado para abordar el tema. Penalizar es una solución inmediatista que sugiere, a lo sumo, falta de imaginación.
Después de cuestionar nociones tan arraigadas como la de la soberanía y de erigir el sueño de una unión de naciones que va más allá de una moneda única y que ha permitido-con sus 27 países miembros y sus 500 millones de habitantes- que las temibles guerras entre países vecinos dejen de ocurrir, la Unión Europea como organización no puede optar por el rechazo a la política en tanto que mecanismo de discusión y de liberación.
Ceder ante la penalización, lo que en últimas equivale a darle prioridad al miedo, es caer en la despolitización, en la ausencia devoluntad política para enfrentar los desafíos. Por ese camino, difícilmente podrá la Unión Europea enfrentar los efectos perversos de un mundo globalizado para el cual la comunidad europea no es, de ninguna manera, un muro de contención.
Los retos que enfrenta el mundo -y la inmigraciónes uno de ellos-, le son comunes a toda Europa. Pensar en blindarla contra inmigrantes, recurriendo a su criminalización, es a todas luces ingenuo.
Identifiant
Mot de passe
Se souvenir de moi