Écrit par Administrator 05/05/05
Locales
El sacerdote Cesar Terrones se encuentra atento y disponible para oír las penas y temores de la gente: comparte sus alegrías y esperanzas y los levanta después de los fracasos, por el socorro que les da, la gente siente el amor de Dios. A propósito de la celebración de los 25 años del asesinato de Monseñor Romero realizamos esta entrevista. LAD: ¿Cuéntenos sobre su vocación sacerdotal? Soy peruano nacido en Lima mis padres son del interior del país: de Cajamarca y Huancayo. Mi vocación sacerdotal la concebí desde muy pequeño, un film que marcó mucho mi infancia fue la vida de San Martín de Porres y la necesidad de una justicia social, como la proclamó Cristo a través del ejemplo de San Martín de Porres. Comencé mi vida religiosa en la congregación de los Dominicos en los años 78. Posteriormente viaje a Francia para trabajar por los Derecho Humanos en el Perú, es aquí en Europa que aprendí a conocer Latinoamérica; creando Comités de Apoyo con América Latina, eran épocas de dictaduras. Como religioso Dominico, en Francia me he especializado en radiocomunicación y he trabajado como capellán de la prisión en el Cuzco, desde donde después de tres años, fui llamado nuevamente a Europa, para ocuparme de la comunidad latinoamericana LAD: ¿Cuál es su labor como capellán? Mi labor es la de acompañar a los latinoamericanos, no sólo en lo espiritual, sino también en sus ideas y sus luchas por establecerse como inmigrantes en este país. La capellanía es servir, apoyar, pero también crea los puentes entre la comunidad latina y la comunidad francesa. Leo con frecuencia la revista “Latino América al Día” y vi por ejemplo que las asociaciones latinoamericanas se unen para evaluar juntos sus problemáticas y aspiraciones; es importante que las asociaciones se fortalezcan, en el futuro pienso tratar de apoyar este tipo de actividades. Es por esto que el 2 de abril rendimos homenaje a Monseñor Romero y con él, también homenajeamos a todos los luchadores sociales que han ofrendado sus vidas. LAD: ¿De qué nacionalidad son prioritariamente los feligreses inmigrantes? Los feligreses son en mayoría latinoamericanos, peruanos y colombianos, también están representados: México, Brasil, Ecuador, Bolivia y Chile. Nuestra iglesia pertenece a la diócesis de París, en el existe un secretariado especial para la América Latina. La comunidad de Saint Albert le Grand trabaja con este episcopado, que también sirve a los muchos sacerdotes que han trabajado en América Latina, ellos cuando regresan tienen más de 70 años, estos sacerdotes ya se han habituado tanto a nuestros países, que ellos también encuentran este espacio como suyo, comparten la cultura nuestra. Todos los feligreses compartimos la misa, cantamos un poco, compartimos la vida; los domingos vienen algunos desde la quinta zona, por conversar, reír, darse noticias, etc. Es un lugar para que la gente se sienta bien en un contexto latinoamericano. LAD: ¿Por qué la Justicia social? Nosotros tenemos personajes en la historia negra de la iglesia que han participado en la inquisición; pero también hemos tenido desde el principio del descubrimiento de América, gente que ha tomado la defensa del indígena, hemos excomulgado a muchos españoles ejemplo, Bartolomé de las Casas, encomendero excomulgado, opresor de los indígenas, la excomulgación fue una actitud que lo conmovió tanto que se convirtió a Dominico y ahora esta en proceso de canonización. LAD: ¿Está autorizado a hablar de política?Yo pienso que desde que somos personas que hacemos parte de una sociedad, hacemos política, Yo también voy a comprar mi pan, Jesús tuvo un juicio político mezclado con lo religioso. Monseñor Romero en El Salvador, La hermana Dorotea luchadora de los sin tierras en Brasil, han actuado políticamente. No podemos hacernos los sordos o los ciegos, debemos participar en la vida de los latinoamericanos. Ante la injusticia nos solidarizamos con las víctimas del caso. Si no salgo a manifestar al menos puedo orar por los hermanos, también por los responsables de la sociedad, para que atiendan los reclamos. LAD: ¿Su despedida? Aprovecho para que sepan que aquí, en París, ustedes tiene un sacerdote para acompañarlos para tomarnos un cafecito, para vivir nuestra vida de iglesia con Dios, recuerden, no estamos solos, que él siempre esta atento a nuestras vidas Estoy a la disposición de todos en la iglesia de Saint Albert Le Grand, ésta es la casa de todos los latinoamericanos
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