Écrit par Maritza Pareja 25/05/02
Locales
A partir de 1992 conjuntamente con la asociación Aurora aperturan MIJAOS un lugar que acoge a las personas portadoras de HIV en dificultades sociales. Desde 1993 un nuevo centro «Punto de solidaridad» acoge y brindan ayuda psicológica, medical y jurÃdica a los afectados por el sida.ARCAT ha contribuido también a la constitución de grupos de trabajo interasociativos, TRT5, Act Up-Paris , Actions Traitements, Aides féderación, y Vencer al Sida, crean un servicio jurÃdico de información y acceso a la regularización de personas enfermas sin carta de residencia « sans titre de séjour ». En 1998 amplian su cobertura a la atención de otras enfermedades como la hepatitis C y la tuberculosis .Hoy además de brindar información, prevenir y ayudar a las personas a defender sus derechos relacionados a enfermedades, refuerzan los dispositivos de acogida y albergan a las poblaciones vulnerables, sostienen las investigaciones cientÃficas contra el Sida y editan el « Journal du sida et de la Démocratie sanitaire ». Hoy no es más Arcat – Sida, es solo Arcat cedió plaza a las tambien otras enfermedades de transmisión sexual . Historia de desinformación Mañana cálida en Lima, Carmencita con ingenua coqueterÃa me cuenta acerca de su nuevo enamorado, un monólogo donde ella confunde sueños y realidad : « Beto me ama, me lo dice siempre . Quiere que yo sea la madre de sus hijos algún dÃa, OK? Asà que ya no tengo por qué usar condón con él, no soy una prostituta ».Todo en ella reclama atención, la forma colorida y breve en que viste, permite a su cuerpo escapar de ella , dos pares de aretes en las orejas, cadenita en los tobillos y sus largos cabellos sueltos al viento, completan la estampa de esta joven que recurre al Centro de Salud de Lima 35, cada semana en busca de condones gratuitos. «La gente piensa que Beto no vale la pena porque dicen que anda metido en drogas. Yo los mando al diablo, él es buena gente conmigo y me trata bien. Claro que tuvo otras mujeres por ahÃ, pero se cuidó mucho, me entiendes? No tiene SIDA, estoy segura, no lo ves fuerte y hasta gordito ? Nos confiamos el uno en el otro, nos comunicamos. Algún dÃa lo vamos a lograr y vamos a comprar una casa bien bonita».Tiene solo dieciséis años, no ha terminado aún la secundaria. Le acabo de diagnosticar un herpes y estoy tratando de hablar con ella acerca del SIDA y el «sexo seguro». Su Beto, quien es paciente de un médico amigo mÃo, salió positivo en la prueba del VIH la semana pasada. Está claro que ella no lo sabe, eso aún no se lo ha confiado... TodavÃa.Pasaron casi ocho años de aquel entonces, quieren saber que paso... Beto, murió a los seis meses y Carmen portadora del virus viajo a Italia donde trabajo en todo, mientras pudo. No le reveló a nadie que tenÃa sida, por temor a ser repudiada como lo fue en Lima , ella murió sola en un hospital europeo, cuando la ciencia habÃa ya encontrado la forma de combatir al Sida Carmen murió vÃctima de ..... desinformación, de que existen en Europa centros que brindan atención a este y otros males. Los Latinoamericanos están muriendo en manos del SIDA en una cantidad alarmante. Hoy veinte años después de desatada la epidemia muy pocos se atreven a hablar de ella El frenético ritmo de la Salsa en las discotecas europeas parecen ahogar las alarmantes estadÃsticas, al tiempo que la evocación del « latin lover », idealismo mágico, imagina secretas recetas conjurando un amor idealizado en un mundo donde podemos perder nuestro acento y vivir en ParÃs o Roma , donde formemos una familia en un universo justo y libre de cualquier plaga. Hace 20 años... El sida ha cumplido ya dos décadas, desde que en 1981 se diagnosticó en los Estados Unidos los primeros casos de este sÃndrome. Un triste aniversario para el que no hay solución. La enfermedad demostró que es incapaz de discriminar entre hombres, mujeres, jóvenes o viejos. Y afiló su punterÃa contra los blancos más débiles: los paÃses del Tercer Mundo y las minorÃas sin recursos de todos los rincones del planeta.
Aquà están, alto, claro y de una buena vez los alarmantes hechos: En veinte años, el Sida desplegó su poder devastador: Mató a 22 millones de personas, dejó más de 13 millones de niños huérfanos y un saldo de 36 millones de personas que conviven actualmente con el virus del HIV. Según la O.P.S.100 mil personas murieron en América por causa de Sida en el año 2000 y cada mes se producen 20 mil nuevas infecciones.
Hoy dÃa la trasmisión heterosexual entre un hombre y una mujer es predominante (45%), seguida de la trasmisión homosexual (28%) y por el uso de drogas intravenosas (14.6%). En Francia los Latinoamericanos representan un alto porcentaje de todos los casos de SIDA reportados. Ha sido la principal causa de muerte para hispanos jóvenes desde 1991. A la fecha el porcentaje de latinoamericanos infectados con Sida atendidos por la Asociación ARCAT llegan hasta un 15% de casos.
El Sida es en la actualidad una enfermedad incurable, no se ha descubierto aún una vacuna que inmunice, y todos los esfuerzos que se realizan por evitar controlarla no bastan para evitar su expansión. La población sensible es cada vez mas joven, no respeta clases sociales, y tiene un costo económico-social elevado.
La prevención y la educación son los pilares sobre el que se sostienen los servicios de salud para luchar contra esta enfermedad, Y es sobre la población más joven que se prioriza por que ellos (as) recién comienzan su actividad sexual, vienen de descubrirla y son más dispuestos a escuchar todo lo relacionado al sexo, sexo seguro, etc.
Felizmente los progresos cientÃficos han permitido ir ganando batallas, se conoce ya la acción del virus en el sistema inmunológico: el virus va destruyendo los linfocitos CD4, las células del sistema inmunológico que memorizan las infecciones y las combaten, y progresivamente acaba con las defensas. Esto era asà hasta la introducción de la terapia antirretroviral a mediados de los años 80, que supuso el logro del control de la reproducción sistemática del virus. El AZT fue la primera droga contra el Sida, hoy la última generación de fármacos, los inhibidores de la proteasa, permite reducir la carga viral casi al mÃnimo: el sida se convierte asà en una enfermedad crónica.
La batalla final, el núcleo de la esperanza, es conseguir erradicarlo, y varios laboratorios investigan a la vez en la estrategia.
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