Écrit par Maritza Pareja 10/05/07
Locales
Médicos del hospital francés lograron salvarle la vida a un segundo agraviado Cimar Baras de 25 años amigo de la víctima.
El fatídico hecho ocurrió a causa de una discusión originada en la discoteca Café de Cuba, a las tres de la madrugada. Cuatro jóvenes bolivianos fueron atacados por un grupo de colombianos con evidentes signos de haber consumido drogas.
"Wilber fue a defenderme y recibió una puñalada que le atravesó el hígado y los intestinos. No se pudo salvar. Los servicios de seguridad de la discoteca dejaron entrar a gente armada y permitieron que el agresor huyera", denunció una de las víctimas.
La policia francesa investiga el crimen, y el presunto criminal estaría detenido.
La muerte sorprendió a Wilber Roca, quien desde hace seis meses vivía, sin papeles y sin familia en París. Y como siempre ocurre en estos casos los consulados y embajadas latinoamericanos en Francia nos acompañan cuando estamos vivos y dispuestos a rendirles los honores por su envergadura y las remesas... muertos somos de su más completa indiferencia.
Al ser interpelados los Diplomáticos de los países de la víctima y el victimario, sobre este hecho de violencia, el mutismo fue el denominador común.
El nuevo cónsul de Colombia, Carlos Eduardo Ospina Cruz, se negó a rendir declaraciones a la prensa, amparándose en lo que parece marcará los años que permanecerá en el cargo “...no tengo autorización de parte del Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano para realizar declaraciones”, con esta frase elude olímpicamente toda comunicación con su comunidad. A diferencia del ex cónsul Carlos Arturo Quinteros quien siempre estuvo disponible para responder sobre los fines de asistencia y protección a sus nacionales.
Entrevistada en su momento la embajadora y cónsul de Bolivia, sobre la repatriación del joven occiso a Santa Cruz, la respuesta fue que “no tenían ni para los lapiceros...”. El consulado sólo cumplió con realizar las formalidades burocráticas con las autoridades francesas para el traslado de los restos de Wilber Roca.
El padre de la víctima sumido en el dolor movilizó a la familia, a los vecinos, a los medios de comunicación de su ciudad, Santa Cruz y logró reunir una pequeña cantidad para repatriar los restos de su hijo. La empresa Aero Sur y la solidaridad de toda la comunidad latinoamericana en París completó los fondos económicos para trasladar a Bolivia al joven fallecido.
Las asociaciones colombianas en París se solidarizaron con el joven que alguna vez vistió los colores del Cochabamba y Jenecherú.
La comunidad colombiana lamentaba que un minúsculo grupo originarios de este país dejaran el nombre de Colombia unida a la de violencia.
Las asociaciones ecuatorianas y pe-ruanas hicieron lo propio llamando a nuestra editorial para ponerse a dispocisión de los organizadores en apoyo al joven Wilber Roca.
Wilber Roca Méndez ya descansa en Paz en la tierra que lo vio nacer.
Lo ocurrido en la discoteca Café de Cuba ha conmovido profundamente a la sociedad latina en París. La tendencia al desequilibrio de las conductas de algunos jóvenes, sobre una crisis generalizada de valores, se ha venido constituyendo en una grave amenaza, y todos tenemos que tomar debida conciencia de ello.
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