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Maestro: Alberto Quintanilla

Locales

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Su obra ya forma parte del Museo de Arte Moderno de Nueva York, de la Biblioteca Nacional de París, del Museo de Arte Moderno de Sao Paulo; así como de numerosas colecciones privadas. 



La tarde lluviosa en que visitamos al maestro Alberto Quintanilla en su atelier de Plessis Robinson nos inundamos en su mundo lleno de arte por doquier, oleos, dibujos, máscaras, esculturas, títeres, medallas, colecciones de todo tipo maravillaron nuestros ojos e inquietaron nuestra curiosidad.

¿De dónde viene el arte?
“El arte viene del corazón, del vientre y del sexo…  Jaime Bayly me dice: ¿y para qué sirve el cerebro?: para equilibrar esas tres cosas. Inventar, el Perú es un país que puede inventar muchas cosas… No ve la imaginación en los museos… ¡las cosas que ha hecho un Indio!”.

¿Qué  cosa representa una imagen?, ¿qué representan las criaturas que se ven en sus cuadros?

“Es una respuesta fácil y al mismo tiempo difícil.  Yo pinto mis fantasmas, todos tenemos fantasmas, yo tengo la valentía de sacarlos. No es valentía simplemente sino también un don de sacarlos. Yo creo un mundo totalmente diferente a los otros mundos. Si sicológicamente me analizan van a ver poesía,  van a ver crueldad, van a ver pasión -yo soy un apasionado-… cuando pongo un personaje ahí, estoy tratando de crear un mundo en cada cuadro. El artista tiene que provocar interrogantes, hacer que le pregunten. No está obligado el público saber lo que el pintor está pensando, es una falta de respeto. Una vez una señora me dijo: esta pintura de Vasarely, no la comprendo hay ochenta cuadraditos.-  Usted ¿la comprende?  No señora, - le respondí- . Pero ¿Cómo? usted es pintor y no comprende la serie. No, lo único que yo sé es que hay ochenta cuadrados, acá en París, en Lima o en Japón son ochenta cuadraditos siempre, no varía”.

Laureado  con la Medalla de Oro en a Bienal de Florencia – Italia, premiado en la Bienal Intergrafik de Berlín – Alemania y  el año pasado con la Medalla de Honor  que le ofreció el Congreso de la República peruano.  Manifiesta ser un hombre preocupado por la actual política peruana: “Todavía no voy a hablar mal de este gobierno, para  ver qué es lo que va a hacer, pero por el momento creo que está dando pasos falsos… nombró como ministra a Susana Baca, ¡ella es buena cantante!. Tampoco puedo ponerme de juez diciendo que es mala, pero hay aciertos y desaciertos. Lo que tenemos que ver es que el Perú ha cambiado para poder funcionar mejor.

 

 

 ¿Qué se va a hacer con el Instituto Nacional de Cultura, con el de Bellas Artes?”
“... la politiquería no me interesa.”  -Dice cuando se le pregunta que le falta hacer en su multifacética vida.- politiquería no, política.  “Claro que sería interesante, pero meterse a hacer política en el Perú sería como lo que reza un verso popular: “en un panal de rica miel dos mil moscas acudieron y presas de patas en él, que por golosas murieron, presas de patas en él”.   Es que en el Perú nos hemos acostumbrado ya a que todo marche mal y no reclamamos y la prueba es que siempre hemos criticado al gobierno y siempre el gobierno ha salido mal… en Francia se sabe claramente quien es de izquierda y derecha. Tenemos que inventar una nueva forma de pensar para ser un gran pueblo”.


“Yo estoy en contra del chauvinismo”, por referirse al falso nacionalismo que divide a los peruanos, “cada uno enarbola su pequeña banderita del regionalismo, que el mejor cielo es de Arequipa, que la mejor primavera es de Trujillo,  me acuerdo de esa famosa frase que dice: divide para gobernar. El día en que Bolivia y el Perú se junten seremos el país más grandioso de Latinoamérica. Tan peruano soy como boliviano”, - se emociona mientras nos relata la leyenda del Inkarri-. “yo nací hablando quechua, es que no se puede negar a la madre… No tenemos nosotros lo que Francia tiene, Francia sabe su pasado y lo tiene presente, se lo lleva al terreno activo, mientras que nuestro pasado no lo sabemos”.

“Yo soy capaz de sacrificar cosas, hay que sacrificar algo,  el hombre no puede vivir sin sacrificar algo de su vida”, así sin mucho preámbulo, de manera muy natural, familiar disfrutamos de una muy agradable conversación con Alberto Quintanilla, a quien no parecía que veíamos por primera vez personalmente, sino un amigo con quien apetece seguir conversando.

Por: Malena del Custode-INBUSART.
 

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